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EL ROSTRO HUMANO DE LA INVESTIGACIÓN DEL VIH EN ESPAÑA

Dimecres 21 Desembre 2011

Poco se podían imaginar los doctores Josep Maria Gatell (Bràfim, Tarragona, 1951) y Bonaventura Clotet (Barcelona, 1953) que sus carreras médicas iban a estar ligadas a la erradicación de una epidemia que, en cierto modo, cambió la historia de la medicina en general y las suyas en particular.
En aquellos tiempos, los años 80 -los más oscuros de la pandemia- no podían curar a sus pacientes. Ahora, treinta años más tarde, los que se cumplen desde los primeros casos, están convencidos de que verán la cura. En ello se están dejando la piel y su innegable talento. Sin embargo, pese a los últimos avances, no se permiten la euforia. Son  conscientes de que la realidad del sida es muy dura y el camino hacia su erradicación, dilatado y costoso.
Gatell es actualmente director de infecciosas del Hospital Clínico de Barcelona y Clotet jefe de la Unidad del VIH del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Conscientes de que ambos hospitales son una referencia internacionalmente en el campo del VIH, hace cinco años decidieron unificar sus esfuerzos. Así en 2006 nació el consorcio HIVACAT, que cuenta con respaldo público y privado, con un claro objetivo: desarrollar vacunas profilácticas y terapéuticas para el VIH. Han coincidido en la VIII Jornada de promoción de la salud y calidad de vida para personas con VIH/sida, organizada conjuntamente por Projecte dels NOMS-Hispanosida y Gais Positius, para hablar de los últimos avances de la vacuna y sobre la curación definitiva. En esta conversación sincera nos desgranarán sus experiencias y sus emociones, ligadas inexorablemente a los primeros azotes de la epidemia y, por supuesto, su esperanza de futuro. Un futuro que, mientras conversamos, me dicen con una sonrisa en los labios, esperan vivir en primera persona.


GB: Me gustaría empezar la conversación hablando sobre la vacuna. Ambos codirigen HIVACAT, el proyecto conjunto para la vacuna del Hospital Clínic y del Hospital Germans Trias i Pujol. ¿En qué fase del desarrollo de una vacuna nos encontramos actualmente y cuáles son las perspectivas de futuro?
Josep Maria Gatell: Básicamente estamost rabajando en dos grandes líneas. En primer lugar, la búsqueda de una vacuna terapéutica y en segundo lugar, una vacuna preventiva. Una vacuna terapéutica lo que persigue es una curación funcional del VIH, es decir, conseguir que una persona infectada por el VIH no deba recibir tratamiento antirretroviral toda la vida y que, con la vacuna, su carga viral no rebrote. En este sentido, en el marco del HIVACAT, ya se han hecho dos estudios en Fase 1 con humanos ya hora estamos a punto de publicar el tercero. El candidato a vacuna terapéutica que se ha hecho servir en estos tres estudios es algo que se denomina células dendríticas, que consiste en la manipulación en el laboratorio de células dendríticas del propio enfermo que después se reinyectan en el propio individuo.

GB; ¿Y qué es lo que han visto hasta ahora?
JMG: Que una vacuna terapéutica será posible. Es lo que llamamos la prueba de concepto. Sin embargo, los candidatos que tenemos hasta ahora son poco potentes y no permiten hasta ahora reemplazar totalmente el tratamiento antirretroviral. Así que debemos seguir trabajando en conseguir candidatos más acordes a las necesidades. La parte buena de lo conseguido hasta la fecha es que son candidatos que toleran muy bien la vacuna y que no tienen
efectos secundarios.

GB: ¿Y en el caso de las vacunas preventivas?
Bonaventura Clotet: En el caso de las vacunas preventivas, es decir, para administrar a la población general que no está infectada por el VIH, se empezó hace algunos años a investigar. En primer lugar, con una vacuna que estimulaba la producción de anticuerpos llamados no neutralizantes y que fue un fracaso. Después se trabajó en una vacuna que estimulaba exclusivamente la inmunidad celular. Y fue no solo un fracaso sino que además alguno de los receptores de la vacuna se infectaba más que la gente que había recibido un placebo. Y el tercer hito fue hace un año y medio aproximadamente, el famoso estudio de Tailandia, donde se ensayó una vacuna preventiva que a la vez estimulaba la inmunidad celular y la producción de anticuerpos no neutralizantes. Y, por primera vez, tuvo un cierto grado de eficacia, alrededor de un 30 % Y esto ponía de manifiesto que una vacuna preventiva era posible.

GB: ¿Y en qué medida la crisis económica puede impactar en los tempos para el desarrollo de la vacuna?
JSG: Este es un punto crucial. Porque la crisis está afectando a todos los niveles. La investigación ya se está resintiendo y seguirá resintiéndose. Lo importante es que podamos minimizar el impacto. En el caso concreto del HIVACAT, al ser un proyecto financiado por entidades privadas y públicas, el montante de dinero público, como en todos los sectores, ya se está resintiendo. Pero la parte privada, que viene de la obra social de La Caixa ya está comprometida, al igual que la colaboración con Laboratorios Esteve, con el que firmamos un convenio de colaboración que acaba a finales de año. Confiamos en que sigamos colaborando juntos.
BC: Puntualizando un poco lo comentado por el Doctor Gatell, es posible que los gobiernos destinen menos partidas a investigación, es cierto.
Todo esto, en cierta medida, hará que se ralentice un poco todos estos procesos. Pero no podemos olvidar que España ha conseguido ser un referente en el mundo en la investigación sobre el sida. Sin embargo, la crisis es muy profunda. En cierto modo, en mi opinión, esto se verá con más crudeza en los próximos años. Aun así, espero que continúe habiendo los esfuerzos
internacionales.
Sobre todo de los grandes mecenas como Bill Clinton o Bill Gates, cuya encomiable labor de donaciones millonarias contribuye decisivamente a la investigación y así acelerar el proceso para encontrar una cura y la vacuna lo antes posible.

GB: En 1996 se habló por primera vez, quizás con demasiado optimismo, de la posible erradicación del VIH. Tras más de una década, se vuelve a hablar de ello.
BC: Es cierto, pero tengamos en cuenta que erradicar el virus cuesta mucho. De hecho, solo hay un caso y al menos no es seguro que se haya eliminado del
todo. Probablemente se trata de una curación funcional, es decir, que las células se vuelven resistentes pero que el virus no está totalmente eliminado del cuerpo. Por lo tanto, queda un camino importante en descubrir fármacos que eliminen el virus del interior de las células dormidas. Es decir, aquellas células que no están activadas y que el sistema inmunitario del individuo no reconoce y, por lo tanto, no las elimina. Por consiguiente, tenemos que encontrar fármacos para poder entrar en estas células y eliminar el virus. Respecto a la cura yo pienso que no será un único fármaco. Serán varios fármacos. Antirretrovirales más algún fármaco activador delas células latentes, algo para potenciar la respuesta inmunitaria. Estoy convencido que todo esto algún día tendrá una respuesta.

GB: Centrando un poco nuestra conversación en los hombres que hacen sexo con hombres, me gustaría conocer su opinión sobre la Profilaxis Pre exposición (PPrE,)  como estrategia preventiva.
JSG: La eficacia de la PPrE como estrategia preventiva desde un punto de vista científico está demostrada. Y por lo tanto, desde esta perspectiva no hay lugar a la duda. Científicamente, en estudios de cohortes y con ensayos clínicos, se ha demostrado que si una persona está en tratamiento y tiene una carga viral indetectable, la probabilidad de que pueda infectar a otra persona es prácticamente nula. Pero la gran pregunta, a mi juicio, es cómo trasladar esta cuestión científica ala salud pública.

GB: ¿Hay alguna directriz al respecto?
JMG: Los responsables europeos de salud pública no han hecho ninguna recomendación sobre esta cuestión, que yo sepa. Los Centros para el Control
y Prevención de las Enfermedades de los EEUU(CDC, por sus siglas en inglés) después de la publicación del primer trabajo ya hicieron una recomendación que las personas que tienen un riesgo de exposición elevada, los beneficios podrían superar a los riesgos. Y la PPre de un modo continuo tiene un riesgo de toxicidad de los medicamentos. Por tanto, habría que ver como se implementa.
BC: En mi opinión, se ha demostrado muy útil, eso es evidente. Por lo tanto, merece la pena poder implementarla en aquellas personas con alto riesgo de infectarse. Todo para evitar el riesgo de incremento de la epidemia. Pero en tiempos de crisis se tiene que valorar quién asume el coste de todo esto. Por tanto, es importante insistir en que si se hace correctamente la PPrE es muy eficaz para prevenir una posible infección. Porque lo que no se puede pasar por alto es que siga habiendo tantas infecciones. Y entre todos tenemos que conseguir que esto se detenga. Por eso todas las herramientas para conseguirlo tienen que ser valoradas. Eso sí, como prevención es también muy importante diagnosticar precozmente la infección y ofrecer tratamiento a los afectados.
JMG: Absolutamente de acuerdo con el Doctor Clotet. Pero me gustaría añadir que aunque la PPrees una medida eficaz, se trata de una medida complementaria. Es decir, a las personas que se les aconseje el uso de la PPre hay que aconsejarle, además, que aplique el resto de medidas de prevención. Y lo que está claro es que alguna cosa, tal y como se refería Bonaventura Clotet, hay que hacer en este campo. Porque lo que no puede seres que en 2011 se estén infectando el mismo número de personas que hace algunos años. Y eso es lo que está pasando en todo el mundo occidental. Tenemos un número de infectados bastante plano que no se ha modificado y que incluso en determinados colectivos, como los HSH, ha aumentado. Esto es insostenible desde un punto de vista humano, social y económico.

GB: Si hay algo que resulta de vital importancia en el campo del VIH, es la implicación del paciente en su terapia y que este disponga de una correcta información. ¿Qué opinión le merece un foro como las Jornadas de promoción de la salud y calidad de vida organizadas por y para los pacientes, en las que acaban de participar?
BC: El sida fue una especie de revolución. Y uno de los factores que más ha revolucionado, sin lugar a dudas, ha sido la relación médico-paciente, sobre
todo en todo aquello que tiene que ver en el ámbito de la terapia. Y sobre este aspecto pienso que las personas infectadas tienen que estar en los foros y en los comités de decisiones. Por el mero hecho de que son las personas
implicadas. Así que, a la sazón, estos foros de debate permiten potenciar el conocimiento que uno tiene de su propia infección y así tener una mayor calidad de vida.
JMG: Es un hecho contrastado que las organizaciones y las asociaciones de pacientes en muchas enfermedades crónicas cada vez tienen más implicación en muchos aspectos técnicos, asistenciales y sociales derivados de su
enfermedad y están consiguiendo vías de comunicación y complicidad. Y si esto es muy importante en muchas enfermedades crónicas, en el caso del sida es fundamental. Porque la historia del sida -y los nuevos avances- hubiera sido diferente y probablemente más lento, si no hubiera habido una implicación de los pacientes, organizados de la manera que fuese, como mecanismos de presión y de diálogo. Luego, que haya un fórum donde la gente dialogue y se escuche los unos a los otros, médicos y pacientes, con sus problemas y limitaciones, es algo absolutamente positivo.

GB: Finalmente, no querría acabar sin que recordáramos que se cumplen 30 años de la notificación de los primeros casos de sida en el mundo. ¿Cuál es el mejor y el peor recuerdo que guarda de estos 30 años?
JMG: Si lo tuviera que resumir en dos titulares, el peor momento fue cuando nos dimos cuenta de que sería una pandemia que se extendería rápidamente por todo el mundo y que tenía una mortalidad a corto plazo que rozaba el 100 %. Pero para acabarlo de empeorar, la percepción social, laboral y familiar de esta enfermedad no era una percepción de apoyo, de ayuda, de comprensión, sino con un alto componente de crítica y rechazo. Eran los años negros de la
enfermedad, los años80. Y quizás el mejor momento fue cuando a finales de los 90 nos dimos cuenta de que los antirretrovirales funcionarían y que serían
capaces de revertir la mortalidad, aunque fueran tóxicos en aquellos momentos. Pero pensemos una cosa. Hasta no hace muchos años se pensaba que una enfermedad vírica sistémica no podría tratarse nunca. Pero sin duda el mejor momento será cuando algún día tengamos la vacuna. En ello pondremos todo nuestro esfuerzo.
BC: Echando la vista atrás, sin duda el peor momento fue cuando atendí a los primeros enfermos y la sensación de impotencia al saber que no podía hacer nada. En esos momentos todo lo que tenías entre las manos no funcionaba y
desconocías qué estaba pasando. Fue una sensación horrible de frustración. Todo esto fue lo que nos motivó a, en primer lugar, pelear por mejorar la calidad de vida de las personas y luego, más tarde, con la llegada de tratamientos TARGA, convertir una enfermedad mortal en casi una enfermad crónica. Pero sobre todo, me emociona ver a varias personas que atendí hace casi 25 años y que hoy en día puedo seguir viéndolas con una calidad de vida verdaderamente considerable. He tenido la suerte de haber asistido al inicio de una epidemia, a su control y espero que algún día pueda ver la erradicación de la misma.
Més, sobre...: vih
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