Conclusiones
Hoy, si miramos hacia atrás, nos percatamos de que individualmente y como grupo, podemos valorar positivamente lo que hemos hecho porque, aunque el camino no ha sido fácil, hemos sido capaces de recorrerlo con la decidida voluntad de llegar a comprender y a aceptar la orientación sexual de nuestros hijos e hijas, y de trabajar por la normalización social de su realidad. Además, hemos comprobado que las dificultades, si sabemos afrontarlas, se transforman en un bien personal porque incorporan a nuestra vida personas, experiencias y sentimientos nuevos.
Ahora sabemos que se puede ser una persona íntegra y al mismo tiempo homosexual, porque la calidad humana no depende de la orientación sexual que uno tenga.
Ahora sabemos que el enamoramiento no es propiedad de la pareja heterosexual, porque dos hombres o dos mujeres también pueden quererse con ternura, generosidad y fidelidad.
Ahora sabemos que hay cristianos y cristianas homosexuales que intentan normalizar la homosexualidad dentro de la Iglesia, donde su realidad, -a pesar de que haya laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas que les dan apoyo-, aún es tan poco comprendida.
Ahora sabemos que la discriminación no es exclusiva de los homosexuales, sino que hay personas, como pueden ser los presos, los drogadictos, los inmigrantes, etc., que la sufren aún en mayor grado.
Ahora sabemos que nuestras vivencias han servido para que muchas personas descubran otra imagen de la homosexualidad.
Y si ahora estamos satisfechos de todo lo que hemos aprendido y de la evolución personal que hemos logrado, ahora también estamos orgullosos de pertenecer a la Asociación de Padres y Madres de Gays y Lesbianas, desde donde continuamos dando apoyo a todos aquellos padres y madres que a menudo acuden a nosotros tan desconcertados.
Si les podemos apoyar no es, en absoluto, porque tengamos unos grandes conocimientos sobre la homosexualidad, sino porque les ayudamos a descubrir que nosotros, habiendo experimentado el mismo desconcierto, habiendo tenido las mismas dudas y habiendo sentido la misma inquietud, hemos sido capaces de transformar todas nuestras inquietudes de ayer en la serenidad, la esperanza y los proyectos de hoy porque queremos a nuestros hijos e hijas tal como son.
Deseamos y esperamos que, durante estos siete años de vida de nuestra asociación, hayamos contribuido a crear un mundo más justo, en el que desaparezcan los prejuicios sobre la homosexualidad para que las personas que tienen que vivir con esta orientación sexual, que es la suya, se ahorren sufrimientos que no se merecen.



