Entender la homosexualidad
Concepto de homosexualidad.
La
homosexualidad es la orientación sexual de las personas que se sienten atraídas por personas del mismo sexo. Es un impulso que nace y sale de dentro sin que se haga nada para dirigirlo en un sentido o en otro.
Así como no escogemos el sexo, tampoco podemos escoger la vivencia afectiva ni la expresión de la sexualidad. Por lo tanto, no podemos seguir considerando la homosexualidad como una perversión, sino que la debemos considerar, más exactamente, como una variante de la sexualidad.
Afinidades y similitudes entre heterosexualidad y homosexualidad.
Hoy en día se puede afirmar científicamente que, desde el punto de vista funcional, la homosexualidad y la heterosexualidad tienen más puntos en común que diferencias. Por lo tanto, objetivamente, no hay una orientación mejor que otra. Simplemente hay una variante de funcionamiento.
Cuando nos planteamos el hecho homosexual a partir de los casos que nos llegan a la consulta clínica, a medida que nos adentramos en el problema de estas personas y en el sufrimiento que muchas evidencian porque ni se comprenden a si mismas ni son comprendidas por su entorno familiar o social, no podemos quedarnos indiferentes.
Los esquemas cambian cuando nos damos cuenta de que lo importante no es que ante nosotros tenemos a un homosexual, sino que ahí tenemos a una persona que siente la sexualidad de una manera diferente a como la siente la mayoría.
Puedo decir lo mismo que dijo el psicólogo, sexólogo, médico y sacerdote francés Marc Oraison: "Ya no puedo pensar de la misma manera que al comienzo"
La homosexualidad: un hecho real universal.
La homosexualidad no es ni anormal ni antinatural, y tampoco es en si
misma una psicopatía. Por lo tanto, ya es hora de que se deje de considerar como una enfermedad. El problema aparece cuando se trata, no tanto de pretender modificar la conducta homosexual de un individuo, sino de ayudarlo para que se acepte y asuma su realidad en paz y equilibrio interior.
Esta dificultad es debida a la rigidez social hacia la homosexualidad y hacia los homosexuales que aún se respira en muchos sectores. El peso de la tradición y de la cultura victoriana todavía ostentan demasiado protagonismo.
Romper esquemas sobre la homosexualidad.
Hace falta romper la falsa concepción de que los homosexuales son gente pervertida y obsesionada por el sexo. Se ha dado un estereotipo muy radicalizado del hecho homosexual. Culturalmente, en la sociedad, pesa este modelo de conducta homosexual denigrante. Este tópico es injusto con la mayoría de personas homosexuales sanas, respetables, dignas, serias y equilibradas. Muy a menudo, -demasiado-, se considera a los homosexuales como personas enfermas y desequilibradas afectivamente y emocionalmente. Y eso no es cierto.
Se han llevado a cabo estudios que demuestran que hay el mismo porcentaje de personas emocionalmente sanas y equilibradas tanto en grupos de homosexuales como en grupos de heterosexuales. Homosexualidad y patología ya no son terminos sinónimos.
Hay una gran similitud entre homosexuales y heterosexuales. Lo que pasa es que siempre se ha juzgado demasiado a partir de modelos heterosexuales. Se debería aceptar que lo que puede tener un valor de supervivencia en un contexto heterosexual puede ser perjudicial en un contexto homosexual, y viceversa.
Los mecanismos que ligan a la vida a los hombres y a las mujeres heterosexuales no deberían ser necesariamente utilizados como modelos para juzgar el grado de adaptación de los homosexuales.
La persona homosexual también es capaz de amar.
¿Hay siempre amor en las relaciones heterosexuales?
Presuponer que solo en la heterosexualidad hay una verdadera relación humana, en estos momentos, es un grave error. Marc Oraison niega que en la homosexualidad no pueda haber una auténtica relación afectiva y que la relación afectiva sea exclusiva de la heterosexualidad.
La normalidad de la homosexualidad es una cuestión cultural.
Según Marc Oraison "Toda cultura se fundamenta en una cierta representación del hombre y de sus reacciones con el entorno, y quien no se ajusta a esta representación es considerado anormal.
Así mismo, esta ley cultural es normativa, es decir, imperativa: uno debe ser normal para encontrar un lugar en la cultura en cuestión... Según esta perspectiva exclusivamente cultural, es evidente que el hecho homosexual es tratado de diferentes maneras según cada cultura... Según esta perspectiva cultural, el término “normal” es esencialmente relativo a unas concepciones variables".
Ser homosexual no es un defecto.
La orientación homosexual no disminuye el valor humano de la persona, ya que los valores humanos no dependen de la homosexualidad o de la heterosexualidad, sino del conjunto de los niveles integradores del individuo.
Es cierto que el hecho de ser homosexual supone para muchas personas una dificultad frente a la sociedad, pero en ningún caso es un defecto.
La aceptación de la homosexualidad es puramente cultural y no moral. La homosexualidad es solamente "un hecho" de la vida que debemos acoger, comprender y aceptar. No se puede juzgar ni considerar como si fuera una falta, un pecado o un vicio.
El homosexual es una persona.
Los homosexuales son verdaderamente como las otras personas.
Ante esta realidad, la única alternativa posible es un cambio de mentalidad.
No etiquetar a nadie por el hecho de ser homosexual.
Es muy importante que empecemos a ver la realidad. No se puede etiquetar
a nadie por su orientación sexual, porque si ponemos etiquetas a las personas homosexuales, también deberían llevarla las que son heterosexuales. La etiqueta margina y desvalora. No podemos humillar ni encasillar a nadie por sus actos o por sus tendencias.
A menudo, se juzga a los homosexuales con estereotipos y prejuicios, sin tener en cuenta que son personas normales, pero con una orientación sexual diferente de la mayoría. Ante esta realidad humana deberíamos mantener una actitud respetuosa: ni reírnos de ello ni aplaudirlo, sino acoger, comprender y amar.



